Quiso hacer de su hija una super modelo y la transformó en un monstruo

Madison Wren-Campbell, de nueve años, llevó a su madre al borde de la desesperación y la bancarrota. Moya tuvo que vender su casa para pagar la enorme deuda que habí­a acumulado al pagar los gustos caros de su hija ya que la animó a participar en diversos concursos de belleza.

Los armarios de la niña incluí­an carí­simos vestidos hechos a medida por un valor de £ 450 cada uno. Su madre, Moya de 40 años, que es esteticista desembolsó 5000‚¬ al mes en medios de transporte para llevar a su hija a los concursos de belleza en todo el mundo en su intento de convertirla en una famosa modelo.

Ha competido en eventos tales como Mini Miss Reino Unido, Baby Miss Intercontinental y el desfile de Cenicienta. Y ha sido tratada con bronceador de aerosol, uñas de acrí­lico, pestañas postizas, postizos de cejas, maquillaje y vestidos de alta costura.

La madre al ver que la niña la llevaba a la ruina por sus gustos caros y berrinches varios llamó a la Supernanny inglesa que dijo «Los niños quieren que los padres les enseñen el camino correcto, enseñarles el bien del mal. €œSi Moya no está lista para escuchar la verdad, entonces las cosas no cambiarán€.

Sinceramente, me parece una aberración que la gente anime a sus hijas a tratarse con bronceadores de aerosol y demás burradas que hizo esta madre, lo de los vestidos de alta costura no tiene nombre.
Cada persona debe vivir dentro de sus posibilidades y si se tienen hijos enseñarles desde muy pequeños donde están los lí­mites que luego crecen y como esta niña pasan por encima de sus padres.

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