Guí­a para explicarle la crisis financiera a los chicos

http://elanalista.files.wordpress.com/2008/06/arton149.jpg¿Terminó el capitalismo? ¿El dolar importa menos? ¿Afecta a mi familia? El economista Martí­n Krause, se refiere a la caí­da de los bancos.

€œPapá, ¿se acaba el capitalismo? ¿Qué son los salvatajes? ¿Esta crisis es como la del 29?€ Martí­n Krause es doctor en Administración y un dí­a, en el colegio de su hijo, explicó cómo era una jornada laboral en la vida de un economista. Los chicos dedujeron que su profesión consistí­a en leer los diarios y tomar café y ahí­ fue cuando decidió escribir el libro La economí­a explicada a mis hijos. Como si fuéramos niños de escuela, entonces, ahora responde una serie de preguntas básicas acerca de la debacle financiera de la que todos hablan y muy pocos comprenden. Respuestas claras para entender el colapso bancario norteamericano que sacude al mundo…

-¿Cómo empezó la crisis?

-Podrí­amos explicarlo así­: hay un chico de quince años que es más popular en el colegio si les presta a sus amigos los juegos de la Playstation. Entonces cuantos más jueguitos preste, mejor queda. Así­ que primero les presta a los amigos que son confiables. Pero en la medida que sigue extendiendo la cantidad de juegos prestados, termina prestándoles a otros que no lo son tanto. Y además, no sólo presta jueguitos propios sino del hermano y de otros amigos. Entonces viene el hermano y dice: €œChe, devolveme los jueguitos€. Pero él no los tiene y sabe que no se los van a devolver. Así­ que está en problemas, como le pasó a Lehman Brothers, por ejemplo, y los demás bancos que cayeron.

-¿Y quiénes son estos amigos poco confiables?

-Son las llamadas €œhipotecas subprime€. Mientras está bají­sima la tasa de interés, los bancos se preguntan ¿y ahora a quiénes les prestamos, si ya les prestamos a todos? Entonces les empiezan a prestar a las clases medias o bajas. Pero cuando la tasa de interés sube, y por lo tanto los pagos que hay que hacer de esas hipotecas se vuelven más caros, esta gente ya no puede pagar.

-¿Y qué pasa cuando la gente deja de pagar?

-Se complica porque esas hipotecas, y otras, fueron metidas adentro de un gran paquete y vendidas en forma de bonos. Es decir: un banco presta plata y mientras la presta se dice: €œYo tengo todos estos créditos que en realidad son dinero que voy a cobrar en el futuro, por qué mejor no me lo saco de encima, se lo vendo a alguien que quiera tener este paquete y no necesite cobrar la plata ya y yo me hago de efectivo para seguir prestando más plata€. ¿Cómo lo hago? Meto muchas hipotecas adentro de un paquete y se lo vendo a otras instituciones. El problema es que después se hace difí­cil saber cuál de esos bonos tiene las hipotecas que no van a ser pagadas. Entonces se empieza a armar una gran desconfianza.

-¿La desconfianza genera la crisis?

-Sucede que uno se empieza a preguntar: ¿En qué paquete están las hipotecas subprime? Como no sé, empiezo a desconfiar de todos los paquetitos, entonces empiezan a venirse abajo los bonos y explota la crisis. A un adolescente grandecito podrí­amos explicarle que la crisis es la resaca del sábado a la noche: lo que estás sintiendo hoy es lo que te chupaste anoche en el boliche. Tomaste de más y entonces tenés este efecto.

-¿Y el chico es el que tiene la culpa por haber tomado de más? Es decir, ¿el banco que prestó de más es culpable?

-No necesariamente, porque el chico no sólo presta jueguitos que no son de él, sino que además el padre le está copiando los jueguitos en la computadora y lo alienta a que siga prestando. €œ¿Ah, trajiste un jueguito original?€, pregunta el padre. €œVení­ que yo te hago cinco copias así­ sos el mejor compañero€.

-¿Y el padre quién vendrí­a a ser?

-El gobierno de los Estados Unidos y la Reserva Federal: lo que se está viendo ahora es el efecto de una polí­tica monetaria expansiva que tuvo lugar hace cuatro o cinco años. Esto quiere decir que durante este tiempo era muy barato para las personas pedir un crédito, ¿por qué? Porque la Reserva Federal bajaba la tasa de interés y habí­a muchos billetes dando vuelta. Ahí­ es cuando lo bancos se preguntan qué hacemos con toda esta plata y empiezan a prestarla a lo loco.

-¿En la crisis del 29 pasó lo mismo?

-La crisis es la misma y es algo que en la Economí­a nosotros llamamos el ciclo económico: la Reserva Federal baja la tasa de interés para salir de la recesión anterior. Ahí­ la economí­a se recupera y se empieza a prestar plata otra vez -es decir, el chico vuelve a prestarles los jueguitos a todos- y así­ se arma la base de la próxima crisis porque empieza a haber inflación, empieza a haber presiones, la Reserva Federal se asusta y dice muchachos, tenemos que subir la tasa. Cuando sube la tasa, crac, los que deben plata no pueden pagar. Es como una montaña rusa que sube y baja.

-¿Podrí­a tener las mismas consecuencias?

-La crisis del 29 pasó después de una década de fiesta y jolgorio en la que se emití­an dólares de manera descontrolada porque se habí­a empezado a abandonar el patrón oro. Antes sólo se podí­an hacer billetes que tuvieran su mismo valor guardado en oro en una bóveda. Eso se dejó a un lado después de la Primera Guerra Mundial porque los gobiernos querí­an tener flexibilidad para emitir dinero. Entonces cuando sucedió el crac se contrajo la moneda rápidamente, se hizo un aterrizaje forzoso y se estrelló la economí­a. Esta vez no va a suceder eso: los bancos dicen: €œBueno, se me fue la mano, pero no voy a contraer, voy a tirar más dinero€. Y ahí­ aparecen los salvatajes.

-¿Qué es un salvataje?

-Los gobiernos pueden salvar de dos formas. Una es: en vez de gastar en armas, en educación o en salud, ahora les da plata a estas empresas y bancos para que no quiebren. Pero están los que dicen: el problema es la gente que no puede pagar la cuota de su hipoteca. Entonces la otra propuesta es que el gobierno se quede con esas hipotecas y vea después cómo hace para cobrarles. Para eso serí­an los 700 mil millones que se discuten en el Congreso.

-¿Por qué los bancos no pueden quebrar como cualquier otro negocio sin causar tanto lí­o?

-Porque están montados en un sistema que tiene dos tipos de riesgos: el almacenero sólo tiene un riesgo comercial, que es dejar quebrar porque vende poco. Pero si cierra, no se van a venir abajo todos los almacenes. En cambio el sistema bancario sí­ arrastra todo porque la plata que figura en las cuentas corrientes o en los plazos fijos no coincide con la que realmente tienen los bancos, porque los bancos la prestan y todos forman parte de mismo sistema. En términos más estrictos: se está invirtiendo mucho más de lo que se ahorra.

-¿Y por qué la crisis se globaliza?

-Tiene que ver con esos paquetes en los que se meten las hipotecas y que se venden como bonos. Por ejemplo el Northern Rock, de Inglaterra, cayó porque tení­a bonos de hipotecas norteamericanas.

-¿Cómo afecta a la Argentina?

-Dentro de todo la Argentina lamentablemente ha estado muy aislada del mundo, y por eso ahora tal vez eso nos ahorra un poco de problemas. Nos podrí­a pegar si la crisis esta desata una recesión global y eso hace caer los precios de los commodities, que son esos productos que tienen un precio internacional y que se manejan en grandes volúmenes y sin marcas, como la soja, el petróleo y los cereales.

-¿Podrí­a bajar la demanda de soja?

-Sucede lo siguiente: China hace unos 20 años decidió olvidarse del socialismo y se volvió más capitalista que Estados Unidos y empezó a crecer y crecer. Entonces los chinos ahora comen más. Y con que cada uno de los mil millones coma un kilito más de soja, por ejemplo, la demanda se vuelve fenomenal. Lo mismo pasa con India. Pero esos paí­ses crecen mucho porque exportan a los Estados Unidos y a Europa, y si Estados Unidos y Europa caen en una recesión por la crisis y empiezan a comprarles menos, China e India van a producir menos y, por lo tanto, van a tener menos plata para comprarnos soja. Ahí­ los precios de los commodities bajarí­an y nos verí­amos afectados.

-¿Es el fin del capitalismo como dicen algunos?

-Imposible, porque desde que cayó el muro de Berlí­n no hay sistema alternativo. Por ahora es una crisis que se mantiene dentro de las polí­ticas monetarias y del sistema bancario, y no es algo que haya llegado a la economí­a productiva: las fábricas siguen produciendo y eso es lo central de la economí­a. Pero hay un gran problema de este sistema monetario internacional que hay que conversar y resolver: el hecho de que todo el mundo esté sujeto al ir y venir de la moneda norteamericana, del dólar.

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