Vendió un riñón para comprarse un iPhone y la operación le ha dejado postrado de por vida

Con determinados métodos publicitarios, un producto se puede hacer tremendamente popular. Tanto que haya gente que pague cantidades ingentes de dinero por algo que realmente no lo vale. O en su defecto, generar una obsesión tal que puede incluso (en casos extremos) provocar muertes. Esta es la historia de uno de esos casos que nos hablan a la cara de la peor faceta del capitalismo: la historia de Xiao Wang.

Xiao, oriundo de China, quiso toda su vida un iPhone 4. Uno de los teléfonos más famosos de la historia se convirtió en su obsesión hasta el punto de que llegó a vender uno de sus órganos para poder acceder a él. Desgraciadamente esta historia no tiene ni un nudo ni un desenlace positivo, y nos deja claro que ninguna obsesión es buena.

Iphone 4, el que pretendía Xiao Wang

El tener un teléfono caro implica que tu estatus social aumente considerablemente. No nos engañemos, cuando éramos jóvenes todos queríamos el último modelo del teléfono del momento en gran medida para aparentar. Hoy día, cuando quedamos con amigos o con familiares y sacamos un móvil caro, todos se interesan y preguntan y muchas de las ventas que generan estos teléfonos son debido a estas cuestiones.

Apple es la reina del marketing en estos temas. Han conseguido que su marca se asocie con el prestigio, con el lujo. Y en China el estatus social (sobre todo hace años) es casi una obsesión en la mayoría de jóvenes chinos (y no tan jóvenes). Por lo que una obsesión por conseguir uno de estos modelos puede llevar a consecuencias catastróficas.

Xiao Wang tenía 17 años cuando empezó la tragedia. El chico deseaba con toda su alma tener un iPhone 4, el teléfono que por aquel entonces estaba arrasando. Quería ser el más popular de la escuela y quería presumir de móvil. La fatalidad comenzó cuando le dijeron a Wang que podía vivir con un riñón únicamente, y entonces pensó que podía venderlo. En palabras de Wang: “un riñón es suficiente para mí, ¿por qué necesito el otro? ¿Por qué no solo lo vendo?


Herida de Wang

Como muchos imaginaréis Wang no se lo pensó dos veces. Buscó sitios en el que poder deshacerse de su riñón y cayó en una clínica clandestina ilegal de tráfico de órganos. Wang percibió unos 22 mil yuanes, lo que se tradujeron en 3 200 dólares. De sobra para comprar su iPhone 4. El problema vino después, ya que la clínica no contaba con las medidas sanitarias adecuadas.

Wang, debido a la operación, sufrió una infección en el riñón restante tan grave que estuvo condenado a vivir en una cama de hospital. Los daños renales de Wang fueron tan severos cuando llegó al hospital legal en el que fue ingresado que estuvo condenado a muerte, ya que nada más se podía hacer por él. Sus padres se enteraron más tarde de dicha operación, y se arruinaron pagando las diálisis y tratamientos de Wang.

Postrado de por vida

Los hechos pasaron hace unos 7 años, y el actual Wang de 24 años ha sido desconectado hace unos 5 días, entre los días 25 y 26 de diciembre. Estos 7 años han sido toda una tortura para Wang y su familia, y el chico ha vivido el resto de su corta vida atado a diálisis, pruebas y tratamientos.

La familia de Wang llevó al hospital clandestino y al intermediario que acordó la operación con el muchacho a los tribunales y obviamente fueron condenados. La familia de Wang fue indemnizada y llegando a un acuerdo con el hospital en el que ingresaron al joven, estos 7 años los ha pasado viviendo en dicho hospital hasta el día de su muerte.

Este suceso nos pone sobre aviso en varios asuntos. Para empezar, la obsesión con el status social, ya que Wang no es la primera (ni será la última) víctima que ha fallecido debido al querer posicionarse en un rango superior. Por otra parte tenemos el consumo excesivo, que implica incluso cuestiones de salud clave para la ciudadanía. Y por último la concienciación de que con la salud no se comercia ni se juega, ya que acarreará problemas a corto, medio y largo plazo llegando a ocasionar incluso la muerte.

Que esto nos sirva a todos de lección acerca de la responsabilidad y la relación moderada que tenemos que tener con el consumismo y la sociedad capitalista en la que vivimos. Porque al final son objetos materiales, y la vida de una persona vale mucho más que la suma de su patrimonio. Pensemos dos veces antes de cometer locuras similares.

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