Polybius, el arcade del terror

Si sois personas cultivadas en la cultura antigua o en las letras sabreis que Polybius era un académico griego, de los siglos III y II a.C.

No obstante si sois unos adeptos de la conspiranoia o unos adictos al videojuego este nombre os sugerirá algo bien distinto.

Hablar de Polybius y de máquinas recreativas es algo que a algunos puede traer alguna que otra anécdota escabrosa a la cabeza.

Todos los campos de conocimiento tienen sus leyendas inexplicables, sus fenómenos paranormales, sus facetas ocultistas y paranoicas. Y el mundo del videojuego no va a ser menos.

Polybius, según algunos leyenda urbana, según otros experimento militar del gobierno, ha sido para la comunidad de los retrogamers una historia de tintes similares a la de la chica autoestopista o a la de Verónica. Una verdadera historia de terror con testigos que afirman haber jugado a ese juego y haber sido ví­ctima de él mientras muchos acusan a éstos de estar inventándoselo…

Viajemos atrás en el tiempo hasta 1981, en la ciudad de Portland, Oregón. Allí­ se distribuyeron un número escaso de ejemplares de un nuevo videojuego, supuestamente en pruebas por parte de la compañí­a. El juego, según los que afirman haberlo jugado, era de gráficos vectoriales, en él manejábamos una nave que disparaba a una serie de enemigos mientras las fases se desarrollaban con una mecánica tipo puzzle. Asimismo todos los testigos coincidí­an en que una particularidad del juego era que no moví­amos la nave con el mando, sino que hací­amos rotar la pantalla alrededor de la nave. El juego constituí­a una revolución en lo visto hasta ahora, y su aspecto gráfico, de colores vivos y abundantes efectos lumí­nicos, constituyó una fuerte llamada de atención para todos los fanáticos de lo pixelado.

La versión paranormal

Pero serí­a a los pocos dí­as cuando se comenzarí­a a forjar la leyenda más oscura del mundo del arcade: las personas que jugaban a ese juego referí­an terribles pesadillas, despertarse en mitad de la noche sumidos en un completo pánico o tener súbitos problemas de memoria. Esto se agravaba en un terrible cí­rculo vicioso debido a que muchos de estos jugadores decí­an verse impulsados a jugar reiteradamente al juego, sin ser capaces de contemplar la máquina sin echar una moneda en ella. A esto se le añadí­a el curioso detalle de que el juego estaba firmado por una desconocida compañí­a con el nombre de Sinnesloschen, que en alemán vendrí­a a significar «pérdida de los sentidos».

En última instancia, las ví­ctimas aseguraban que todo desembocaba en un odio atroz hacia el juego y en la incapacidad de recordar con exactitud en qué consistí­a el mismo. De repente el interés por el mismo desaparecí­a y los jugadores decí­an verse repugnados por la cabina que habí­an frecuentado de forma casi involuntaria. Además, cada dí­a que pasaba después del terrible episodio de adicción al juego, decí­an olvidar una parte más del mismo, hasta el punto de casi no poder recordar en qué consistí­a el juego exactamente. De ahí­ que hoy en dí­a sea tanta la dificultad a la hora de documentar el fenómeno.

La versión conspiranoica

Esto no es todo. Aún no hemos mencionado que otros tantos asiduos a este videojuego aseguraron ver a hombres vestidos de traje negro tomando anotaciones de quiénes habí­an registrado las puntuaciones más altas y, en algunos casos, cambiando la configuración de la máquina. Un par de testigos aseguraron que estos señores se habí­an olvidado de salir del menú de opciones y que cuando miraron a la pantalla contemplaron atónitos como habí­an en el mismo parámetros tales como «í­ndice de suicidio», «terrores nocturnos», «amnesia» o «alucinaciones auditivas».

Esto nos lleva a que otro grupo de gente que aseguraba haber probado el susodicho juego aseguraban que habí­an tenido la impresión de ver por el rabillo del ojo cómo se formaban «caras fantasmales» que recorrí­an la pantalla o se acercaban hacia la cámara. Pero que cuando miraban fijamente no habí­a nada. Otros aseguran que llegaron a percibir carteles con mensajes subliminales aparecer y desaparecer de la pantalla, de forma que les era imposible captar su mensaje. Alguno afirmaba haber llegado a leer «Kill yourself» en dichos mensajes.

Otros tantos testigos aseguran que creí­an oir voces bajo los estridentes efectos de sonido del juego. Las versiones en este aspecto difieren tremendamente, refiriendo desde voces ininteligibles, pasando por quejidos de dolor o pánico, hasta voces femeninas lloriqueando y diciendo frases del tipo «¿por que me haces daño?» (esto último da mal rollo sobremanera al señor Powerhead).

El pequeño escándalo

Todo esto se fue sumando al oscuro aura del extraño Polybius para acabar constituyendo la leyenda negra que supone hoy en dí­a. La extraña recreativa serí­a súbitamente retirada de la circulación cuando, según la prensa local, un chaval joven morirí­a al sufrir un shock mientras jugaba al susodicho juego. La noticia fue usada en algunos medios para condenar a los videojuegos en general, no olvidemos que nos encontramos a principios de los 80, una época en que para muchos personajes públicos los videojuegos eran una amenaza similar a las drogas para la juventud. Mientras tanto, los testigos aseguran que tras el incidente todas las cabinas de Polybius desaparecieron de la misma forma misteriosa en que llegaron.

No obstante la mano poco entendida de la prensa generalista desecharí­a todos los matices de esta leyenda para quedar con los elementos más puramente polí­ticos y alarmistas para hacer luego desaparecer la historia de la memoria colectiva.

Reconstruyendo hechos

No obstante, a raí­z de lo que hemos expuesto la leyenda de Polybius serí­a eso, una mera leyenda, sino fuera porque aún hoy se disponde del testimonio de algunas de esas personas que aseguraron estar implicadas de una forma u otra de este fenómeno.

Primero se dispone de las versiones de aquellos que afirmaron haber sido ví­ctimas del juego, a cuyos argumentos se suman el de determinadas personas que afirman haber jugado al juego en un par de ocasiones, sin llegar a repetir porque el juego no les despertó interés. Nadie que haya jugado asiduamente al juego asegura no haber sido afectado por el mismo, no obstante todos aquellos que aseguran haber jugado a él sin llegar a caer ví­ctimas de sus efectos coinciden en que jugaron tan sólo una partida o dos.

Algunos antiguos dueños de salones recreativos han hablado al respecto para distintas publicaciones del sector, todos ellos coinciden en que dicha recreativa efectivamente existió, y la mayorí­a en la historia sobre los hombres de negro tomando anotaciones al pie de la máquina. A partir de aquí­ era algo tremendamente difí­cil reconstruir la información al respecto. Esta recreativa habí­a pasado desapercibida para la gran mayorí­a hasta que el artí­culo de prensa vio la luz.

Multitud de bases de datos sobre máquinas recreativas incluyen a Polybius entre sus entradas, quedando claramente documentado 1981 como su año de salida y Sinnesloschen como la compañí­a creadora. En ningún caso se contradicen estos dos detalles. Otro elemento inamovible es la captura de la pantalla inicial de juego, la única imagen del juego que circula por la red, que también es común en todas las versiones.

Por otro lado, alguien que asegura haber formado parte del equipo de desarrollo del propio Polybius hizo acto de presencia en la página web Coinop.org, donde decí­a querer «zanjar el tema» ofreciendo una versión razonable y totalmente alejada de la leyenda negra. Curiosamente, y cuando parece que se habí­a dado con la solución al asunto del juego, dicho supuesto autor fue entrevistado por la desaparecida Gamepulse.co.uk, quien no tardó en revelar las inconsistencias de su propia versión. Por algún extraño azar la versión conciliadora del tema cae por su propio peso bajo la oscura y brumosa leyenda con tintes paranoicos y mí­sticos.

¿Leyenda urbana? ¿Proyecto del gobierno? ¿Experimento sobre la mente humana? ¿Fenómeno paranormal? Vosotros decidí­s.

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4 comentarios en «Polybius, el arcade del terror»

  • el 11 septiembre, 2008 a las 1:04 pm
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    ¡Interesante artí­culo!

    Aun así­, en el caos de que una movida así­ hubiera sido verdad… ¿no serí­a más lógico que lo hubieran hecho con soldados del gobierno en las bases?, también serí­a un poco sospechoso que el susodicho «menú» pusiera cosas com:

    €œí­ndice de suicidio€
    €œterrores nocturnos€
    €œamnesia€
    €œalucinaciones auditivas€

    ¿¿No podí­an haber elegido A, B, C y D??. O los «mí­ticos hombres de negro», creo que podrí­an haberlo camuflado perfectamente en operarios de recreativas normales…

    No se, me huele a que puedo haber algo de experimento sociologico gubernamental si, pero que ni incluso los yankees son tan chapuceros.

    Y eso de oir «voces», joder, que no eran ni pc speaker, ni midi!!

    Aún asi, muy buen hilo.

    ¡Saludos!.

  • el 11 septiembre, 2008 a las 9:04 pm
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    No se si conoces el dicho de : «Donde termina la lógica, empieza el ejército»

    😉

  • el 2 octubre, 2008 a las 1:22 am
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    hola

    el polybius si existio y las weas q te dan son todas verdad… tengo un amigo q ha jugado y ke a tenido sus «terrores nocturnos» y weas asi
    yo lo vi como jugaba y viendolo kede pa la caga
    pq yo soy muy perseguio xD

    no lo jueguen. se los recomiendo salu2!

  • el 30 noviembre, 2008 a las 5:54 pm
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    oO_oh! ya me lo bajo y despues les cuento!

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