Si tus padres te ayudan, también tienes que declararlo a Hacienda.

montoro haciendaA un amigo mí­o, Hacienda le ha hecho una paralela. Le reclaman más de mil euros, pero no por dinero que haya ganado, sino por dinero que le han dejado sus padres para que pueda comer y no tenga que dormir en la calle.

Veréis: mi amigo es periodista. Y está en el paro desde hace varios años. Entró en la primera oleada de despidos de los medios de comunicación, en 2007. Eran tiempos en los que nadie se imaginaba lo que iba a ocurrir después, así­ que se hizo autónomo esperando poder vender reportajes a varias publicaciones.

Eso le obliga a un gasto mí­nimo de 256 euros al mes de cuota de Autónomos a la Seguridad Social. Y es un suma y sigue: cada mes tiene que pagar también otros servicios básicos para poder hacer su trabajo: internet (todos los textos hay que enviarlos por email), evidentemente un ordenador, los desplazamientos para realizar entrevistas y conocer historias y temas para sus reportajes (en metro o autobús, aunque sea lejos de Madrid),  la grabadora (que ha sustituí­do por una libreta y un boli, son más baratos) o el teléfono(para gestionar los temas).

Los gastos fijos no bajan de 400 euros mensuales.

Desde hace un par de años los ingresos no le llegan ni para cubrir esos gastos. Por el último reportaje que ha elaborado para una publicación en internet (6.000 caracteres, unas 3 páginas y cuatro dí­as de trabajo) le han pagado 30 euros. TREINTA EUROS.

Así­ que no es complicado imaginar por qué estos últimos tres años ha declarado pérdidas. Con lo que ingresa no cubre gastos.
Pero parece que a Hacienda no le ha gustado mucho, así­ que le han hecho una inspección. ¿Cómo se lo hace para vivir si gana menos de lo que tiene declarado como gastos y no tiene dinero en el banco?, le preguntaron. Pues porque me ayudan mis padres, contestó. Sus padres, que viven en un pequeño pueblo y que están haciendo todos los sacrificios imaginables para que su hijo siga viviendo en Madrid y consiga salir de esta mala racha encontrando un trabajo digno de lo que le gusta, periodista.

Pues resulta que la Agencia Tributaria le pide ahora que declare lo que le dejan sus padres. Es decir, que ese dinero que le mandan cada mes tiene que computar como un ingreso (como si fuera un sueldo, vaya) y pagar sus respectivos impuestos (impuestos que evidentemente ya han pagado sus padres).

Así­ que, si tus padres te ayudan a sobrevivir, tienes que pagar por ello. También a Hacienda.

Señores, me dan ganas de decir que en este paí­s sale más a cuenta ser un Bárcenas. Pero me lo voy a callar.

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