Pierde su trabajo después de enfrentarse a un tiburón y evitar una tragedia

marshallseaDejó escrito Rudyard Kipling un sinfí­n de citas recurrentes. Una de mis preferidas es €œal éxito y al fracaso, esos dos impostores, trátalos siempre con la misma indiferencia€. Vale para contar el más reciente pasaje de la vida del galésPaul Marshallsea, que ha vivido el éxito y el fracaso sin solución de continuidad.

Marshallsea disfrutó de su momento de gloria a finales de enero, cuando fue noticia en los medios británicos y australianos porque se enfrentó a un tiburón y evitó lo que pudo ser una tragedia en una playa de Brisbane (Australia). Casi como narraba la pelí­cula de Spielberg, un escualo de cerca de dos metros de longitud y afiladí­simos dientes se aproximó a la orilla, donde jugaban un buen número de niños, para los que era una amenaza seria. El hombre encabezó el grupo de valientes que sujetó al animal y lo arrastró lejos de la costa.

La proeza, grabada por la televisión local, dio la vuelta al mundo, y fue seguida con especial interés en el Reino Unido, donde su imagen apareció en todos los informativos y en las páginas de los principales diarios. Probablemente, Marshallsea se pavoneaba entre sus amigos, sin reparar en que ese retrato heroico que le estaban dibujando los medios iba a suponer un duro varapalo. El caballero,fingiendo una baja médica, ¡¡¡se habí­a ido de vacaciones!!!  Las imágenes le dejaron sin coartada y, tras varias semanas de debate en su compañí­a, decidieron ponerle de patitas en la calle.

Según el propio Marshallsea, recibió una notificación por ví­a postal en la que se le comunicaba el despido y el motivo por el que causaba baja en la empresa. La noticia ha tenido menos eco que su heroicidad, pero también ha llegado a los medios, en los que el hombre, con ese punto flemático que tienen los british, ha dejado una curiosa frase sobre el futuro profesional que le espera: €œ¿dónde podré encontrar un nuevo trabajo? Aquí­ no hay mucha demanda para los que luchan contra tiburones€. Amigo Paul, no se martirice porque le hayan pillado en un renuncio, ya sabe que el éxito y el fracaso son sólo dos impostores.

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