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El personal comienza a compararlo con las míticas Crónicas Carnívoras que pululan por alguno de los canales que pueblan la televisión de pago. Y no es de extrañar. Desde que hace dos años Manuel Tourís se hizo cargo del Novo Batel, un bar ubicado en la avenida Rosalía de Castro, en Carril, sus bocadillos han ganado justa fama. De raxo, de jamón asado, de calamares, de tortilla recién hecha. Pero su última aventura gastronómica se lleva la palma. «Es un bocadillo de unos 70 centímetros de largo y casi 40 de ancho», explica el hostelero. Si el cliente en cuestión se ve capaz de comérselo entero, tiene una hora para hacerlo, sin levantarse de la mesa. Al vencedor le saldrá gratis la paparota, ganará una camiseta y su fotografía pasará a colgar de la pared reservada para el Salón de la Fama del Batel. Si fracasa en el intento, pagará la cuenta y su imagen engrosará otro cartel, el del Salón dos Reventados.

Siete fracasos

De momento lo han intentado siete valientes, que no han podido con él. Que conste que los atrevidos pueden escoger el ingrediente principal de entre los muchos que propone la carta. Pero para poder concursar, el bocata debe pertenecer a la categoría de completo. Es decir, vendrá acompañado de queso, beicon, huevo, lechuga, tomate y cebolla. Nada menos que tres kilos y medio. Un desafío a la altura de Homer Simpson, no apto para cinturones remilgados.