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 Existen dos principales razones por las que WhatsApp, el popular sistema de mensajería móvil, te puede poner la cruz y eliminar tu cuenta. La primera puede darse si varios de tus contactos deciden bloquearte. Así corres el riesgo de que la compañía interprete que eres un usuario «molesto», y por lo tanto, que de un día para otro, dejes de tener acceso a sus servicios.

El segundo caso más común por el que WhatsApp podría eliminar tu cuenta es que te identifique como un «pesado», alguien que realiza un uso abusivo del servicio, para publicitar un negocio o cualquier idea, con o sin ánimo de lucro, pero con brocha gorda. En otras palabras, que aproveches su canal para spamear (enviar mensajes basura) a todos tus contactos. El diario madrileño El Mundo destaca el caso de Carlos, que para ahorrarse un dinero decidió enviar las invitaciones de boda por WhatsApp, la compañía los identificó como envío masivo sin justificar y decidió sacar la tarjeta roja.

WhatsApp, la compañía comprada por Facebook a cambio de 17.000 millones de euros, sigue refinándose y, temerosa ante el nacimiento de un sinfín de imitadores, hasta el momento sin mucho éxito, busca el perfeccionamiento. Para ello ha tomado buena nota de los motivos por los que la gente ha escapado de otras plataformas. En este caso parece que la inspiración ha venido de los terroríficos mensajes en cadena que se amontonaban sin tregua en la bandeja de entrada del correo electrónico.

Compañías como Hotmail pensaron que solucionarían el asunto creando departamentos especiales para clasificar automáticamente este tipo de mensajes, pero alguno siempre se acaba colando en el buzón. WhatsApp ha declarado la guerra a este tipo de prácticas. La eliminación de la cuenta no permite la creación de una nueva asociada al mismo número de teléfono, por lo que para seguir contando con el servicio el afectado tendría que cambiar de número de teléfono móvil, con todos los trastornos y gastos que esto supone. Pero con la implantación que ha logrado WhatsApp en los últimos años, en muchos ámbitos se ha convertido en una herramienta imprescindible. La vida social y profesional podría verse muy afectada. Todo un destierro virtual.

‘Tu primer hijo por conectarte a mi Wi-Fi’

En un experimento llevado a cabo en Londres por la firma finlandesa F-Secure, y respaldado por la agencia Europol, al menos seis personas llegaron a aceptar la denominada «Cláusula Herodes» para poder conectarse al Wi-Fi de una cafetería. En ella se especificaba que, para poder acceder a la red, los usuarios accedían a «entregar a su primer hijo para toda la eternidad». El experimento fue realizado para concienciar sobre la poca atención que le prestamos a las condiciones de uso que aceptamos y las vinculaciones legales que éstas conllevan. La empresa por su parte tiró de humor y ya ha asegurado que no reclamará a los pequeños tras el consejo de sus asesores legales.