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No se escandalice, pero es que el empleo, los horarios y las rutinas no son ‘neutrales’. Al menos en lo que se refiere a los ‘cuernos’.

Hay ciertas profesiones y ocupaciones que se prestan para la tentación de la infidelidad de una manera más acusada. Estos parámetros no son absolutamente fiables, pero sí indican que, bajo ciertas condiciones, la infidelidad es una situación diaria en el ámbito del trabajo.

Compartir mucho tiempo con los colegas, situaciones de estrés o emocionales, son vértices que llevan a un contacto con el otro mucho más estrecho.

La adrenalina de ciertas situaciones, los equívocos, el ocupar los mismos espacios, el aislamiento con pocas personas, son disparadores para que los instintos sexuales se disparen.

No es lo mismo llevar en el asiento de avión, hacia un destino exótico, a una hermosa colega o un macizo compañero, que trabajar en la ventanilla de Correos… pero en todo caso, la química sexual producida por el aburrimiento, el estrés o las hormonas, encuentra un caldo de cultivo estupendo en algunas profesiones de alto riesgo de infidelidad.

TOP 10 de las profesiones de los infieles

1. Profesionales de la Salud

Médicos, enfermeras, internos, paramédicos. Ellos conviven muchas horas, pasan guardias y todo su mundo está lleno de adrenalina. La presencia de la muerte incita los impulsos vitales, casi como un antídoto contra la depresión o el abatimiento. En presencia del dolor y la crisis, la mente y el cuerpo buscan la compensación más rápida para poder liberarse. Espacios disponibles como consultorios, horarios nocturnos, muchas horas de convivencia hacen que la tentación esté servida.

2. Profesionales de los medios de comunicación

Periodistas, escritores, editores, relaciones públicos, camarógrafos, técnicos, asistentes, ejecutivos, directores y productores de TV, diseñadores y similares. La creatividad, el glamur, los viajes, los escenarios inusuales, las muchas horas compartiendo proyectos en los que, generalmente, se vuelcan la vocación y el entusiasmo, hacen que personas muy afines y muy expansivas se rocen todo el tiempo. Resultado… las comunicaciones se hacen intensas y vibrantes.

3. Músicos, fotógrafos, modelos, actores

En este caso, los profesionales tienen rutinas para nada “rutinarias”. Giras, fans, fama, situaciones fáciles y muy lejos de casa. Pierden fácilmente el contacto con la realidad de una familia sólida y necesitan alimentar su ego y el hueco que deja ser nómadas la mayor parte del tiempo. Muchas veces sus aventuras no son otra cosa que una desesperada necesidad de calidez. Necesitan afecto sólido y verdadero, como cualquiera.

4. Abogados, altos ejecutivos y secretarias.

Juntas, reuniones, clientes que cuentan sus problemas. Tienen la libertad de horarios, tiempos y estrés suficientes como para caer en la tentación. Juegan con el poder social y económico de su estatus laboral para sublimar una sensualidad a flor de piel. Las secretarias y los asistentes se vuelven indispensables porque conocen gustos, preferencias e intimidades. Es donde más se da el juego erótico del poder/sexo.

5. Psicólogos

Unidos a sus pacientes por complejas telarañas emocionales. De hecho NO deben involucrarse con los mismos, pero los pacientes suelen desarrollar un vínculo emocional y dependiente muy fuerte con ellos. De alguna manera terminan endiosados y enredados con las historias a tratar. La libido se dispara porque el contacto con el aspecto humano más oscuro es la constante de su vida diaria. Congresos y oportunidades nunca falta.

6. Pilotos y azafatas.

Tienen que ausentarse de casa regularmente , comparten destinos con compañeros en hoteles fuera del ámbito familiar. Su vida sexual es turbulenta e irregular en cuanto a la continuidad. Les es difícil poder mantener una vida hogareña.

7. Personal trainers y deportistas

Casi un tópico. La estética, el ejercicio y el contacto físico muy cercanos hacen y facilitan que se propicie un encuentro erótico mucho más fácilmente que en otros lugares. Si, además, el deportista gana millones de dólares, el atractivo instantáneo está servido.

8. Profesores

En el caso de los profesores de niños y adolescentes, la infidelidad pasa, salvo espantosos casos, por los padres del niño. Las reuniones escolares, el contacto directo con los padres, con otros colegas durante toda la jornada, pueden provocar atracciones esporádicas.

Cuando se trata de profesores y alumnos adultos la tensión sexual es mucho más perceptible y abierta. ¿Quién no ha visto un profesor universitario acosado por sus alumnas? ¿O viceversa?

También las reuniones y celebraciones dentro de los centros educativos relacionan a pares que se atraen intelectual y físicamente.

9. Barmen

Suelen ser personas atractivas inmersas en un ambiente lúdico lleno de alcohol. Ellos no beben durante el trabajo pero son “dueños” de la barra. El consumo de alcohol y el ambiente de fiesta suele hacer que los clientes desarrollen apetencias sexuales por los barmen que son difíciles de resistir.

10. Área de turismo, hotelería y transportes

Como todos los grupos anteriores, estas profesiones requieren de un trato continuo con personas diferentes. Al mismo tiempo exigen largas jornadas fuera del ámbito familiar y quedan expuestos a fantasías que pueden llevarse a cabo. Es fácil “calentarse” la cabeza en estas situaciones.