• Pensaba que tenía una infección en la vejiga

  • Atribuía los dolores de barriga al estrés
  • El bebé nació tras 8 meses de gestación

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Chelsea-Vove Child, de 22 años, acudió al hospital con su prometido Phil Jarvis, de 42, tras romper aguas mientras sacaba a su perro. Ella no sabía que estaba embarazada y atríbuía los dolores a una infección en la vejiga, ya que no había olvidado ninguna de sus píldoras anticonceptivas, y sólo había engordado medio kilo.

Cuando los médicos del Hospital de York (Yorkshire, Reino Unido) le dijeron que estaba de parto, Vove-Child se quedó asombrada. Según admite, no tenía el período desde hacía meses, pero era algo normal en ella, y atribuía los dolores de barriga que sufría al estrés tras la muerte de un amigo, según informa el portal Daily Mail.

“Era viernes 13 y pensé que los médicos estaban bromeando, estaba en shock. Nunca habían visto nada parecido”. “Realmente no tenía ni idea, no parecía para nada embarazada, engordé un poco pero perdí los kilos que cogí, ya que acabo de perder a una amigo a consecuencia de un cáncer de pulmón” explica Vove-Child.

“Desde la muerte de mi amigo, gané medio kilo aproximadamente, y pasé de una talla 32 a una 34, al verme nadie diría que estaba embarazada, por eso pensé que necesitaba una dieta por lo que empecé a hacer sentadillas e incluso me apunté a un gimnasio”, relata.

Chelsea, quien vive con su marido Phil, fue enviada de urgencia a la sala de partos del hospital.

“Ambos estabamos completamente en shock, nunca quisimos tener un bebé. No soy una persona a la que la gusten los niños. Phil tiene una hija de una relación anterior por lo que nunca habíamos discutido en tener un hijo propio”, explica Chelsea.

“Cuando llegué a la sala de partos, vi a una mujer que gritaba del dolor, así que como mi caso era especial me llevaron a una sala más privada. Estuve allí durante tres días hasta que mis contracciones empezaron”.

Tras un rápido parto, de 1 hora y 9 minutos, Jayden, el hijo de Chelsea y Phil llegó al mundo con sólo 8 meses de gestación y con un peso de 1.800 gramos, por ello, tuvo que ser enviado a la sala de incubadoras del hospital.

“El mismo día del parto fui a verle y me enamoré de inmediato. Me senté a mirarlo y comencé a preguntarme ¿cómo ha podido pasar”. “Yo no quería un bebé, pero ahora él está aquí y no me arrepiento de nada”, afirma orgullosa Chelsea.

Chelsea y Phil ya han vuelto a casa con el bebé, que ha pasado más de tres semanas ingresado en el hospital debido a su nacimiento prematuro.