no putees a las putasUn hombre que intentó recuperar los 20 euros que pagó a una prostituta acabó en un hospital de Valencia con la cabeza llena de chichones. Los hechos se iniciaron sobre las 3.50 horas de la madrugada del domingo. Un Seat Ibiza de color gris con tres suramericanos en su interior paró en la rotonda de la carretera del Rí­o, junto a la iglesia de Nazaret, donde unas 20 jóvenes africanas ejercen la prostitución.

Uno de los ocupantes del coche llamó a una de las mujeres, según contaron más tarde a la policí­a, para reclamarle los 20 euros que momentos antes le habí­a pagado por unos servicios sexuales. El hombre no quedó satisfecho a pesar de que pasó cerca de media hora con la meretriz en las inmediaciones de la rotonda. Mientras mantení­a las relaciones sexuales con la prostituta, sus dos amigos esperaron en el coche…

Una vez terminado el servicio, el cliente regresó al Seat Ibiza y la joven africana volvió con el grupo de mujeres. Pero en última instancia, el hombre decidió que tení­a derecho a la devolución del importe pagado, ya que las relaciones sexuales que habí­a mantenido no cumplí­an plenamente con las garantí­as pactadas de forma verbal.

Así­, tras convencer a sus compañeros, el conductor del vehí­culo, que ya habí­a iniciado la marcha, dio la vuelta a la rotonda y detuvo el Seat Ibiza a la altura de la pasarela donde se encontraban las mujeres.

El individuo llamó de nuevo a la que habí­a sido su partenaire sexual, que se acercó a la ventanilla del coche y escuchó las pretensiones del cliente descontento. La prostituta intentó retirarse, pero el hombre lo impidió al cogerla por el brazo.

Una compañera de la meretriz acudió presta a defender a su compatriota. La mujer no se lo pensó dos veces y comenzó a gritar para llamar la atención de las restantes prostitutas, al tiempo que se armó con un palo y golpeó al cliente en la cabeza.

En pocos instantes, unas veinte meretrices rodearon el coche. Armadas con piedras y palos, las mujeres descargaron toda su furia contra el vehí­culo al grito de: “¡Matadlo, matadlo!”

El coche fue inmovilizado tras recibir un aluvión de piedras y golpes con palos que fracturaron dos de sus cristales y abollaron la carrocerí­a. Mientras las prostitutas se hací­an dueñas de la situación, los tres ocupantes del coche no daban crédito al violento ataque.

Sacó al cliente del coche
Una de las agresoras abrió la puerta del Seat Ibiza y sacó a rastras al cliente descontento, que fue apedreado a corta distancia por las furiosas mujeres. Los golpes dejaron su cabeza llena de chichones.

Mientras el hombre intentaba zafarse de la paliza que estaba recibiendo en el suelo, sus amigos intentaban en vano rescatarlo. Tiraban fuerte de sus piernas, pero todo lo más que conseguí­an era acercarlo unos metros hacia el coche.

Las mujeres, envueltas en una tremenda algarabí­a ininteligible de gritos, arrastraban de nuevo al hombre para sacarlo de la carretera y llevarlo a los matorrales sin dejar de atizarle con los palos y las piedras.

Varios conductores que se toparon con la brutal escena optaron por huir tras ser intimidados por las piedras que les lanzaban las mujeres.

Un Ford Focus de color negro recibió un impacto antes de que su ocupante escapara hacia el barrio de Nazaret. Otro vehí­culo blanco hizo lo propio, así­ como un Nissan Micra cuyo conductor evitó las pedradas al realizar maniobras evasivas (con la marcha atrás) para alejarse a toda prisa.

La salvación para la ví­ctima llegó en forma de focos lanzadestellos de color azul, ya que diez coches patrulla de la Policí­a Local, alertados por un ciudadano, acudieron a toda prisa al lugar. Al advertir la presencia policial, las prostitutas abandonaron al herido, magullado en el suelo, y huyeron a través de los campos. En ese momento, los tres hombres subieron al coche abollado y se alejaron del lugar.

Apenas habí­an recorrido unos 300 metros, cuando las patrullas de la Policí­a Local interceptaron el Seat Ibiza e identificaron a los tres ocupantes.

Los agentes tomaron declaración a los tres hombres y trasladaron al herido a un hospital de Valencia. Mientras tanto, otros policí­as locales lograron detener a ocho de las mujeres que presuntamente participaron en la agresión. Estas fueron trasladadas en los vehí­culos policiales a la inspección central de guardia para ser identificadas y comprobar su grado de implicación en los hechos.

El suceso movilizó a varias patrullas del Grupo de Operaciones Especiales (GOES) y de los retenes del Marí­timo y del barrio del Carmen de la Policí­a Local.