encerrado en casa

El crío, con apenas 9 años, se las tenía que arreglar el solo para casi todo porque su madre nunca estaba. Muchas veces, cuando el niño salía del colegio no tenía a nadie que lo recogiera, así que vagaba por los parques hasta altas horas de la noche, siendo la Policía Local de Cambre la que se ocupaba de él hasta que encontraban a su madre. Por ese tipo de cosas a nadie extrañó lo que hizo esa mujer de nacionalidad peruana a mediados de agosto del 2012. Decidió irse de fiesta, como ella misma reconoció en el juicio, dejando al pequeño encerrado con llave en casa y sin apenas nada que llevarse a la boca durante varios días. Aquello la llevó al banquillo de los acusados. Le imputaban un delito de abandono de familia por el que la Fiscalía pedía que fuese castigada con tres meses de prisión. Pero no irá. El Juzgado de lo Penal número 5 la condenó, pero a una multa de 180 euros porque se le aplicó la eximente incompleta de embriaguez. Y es que esta mujer asumió durante el juicio que en aquellas fechas tenía serios problemas con el alcohol.

Solo así se explica cómo era el día a día en esa casa de O Graxal, en Cambre, donde residían madre e hijo. La sentencia relata que durante el curso 2010-2011, el niño salía del colegio al mediodía y tenía que andar solo por los parques de la zona hasta las ocho de la tarde, que era cuando solía aparecer la madre. Tenían que ser los agentes municipales lo que se ocupaban del crío. De hecho, entre los cometidos diarios que tenía la policía era el de ocuparse del pequeño.

Pero eso no era lo peor. Más grave fue lo que ocurrió a principios de agosto del 2011. La mujer había hecho planes y el pequeño no entraba en ellos. Así que cerró la puerta de casa dejándolo dentro y no regresó hasta varios días después.

 Auxilio de un familiar

Durante ese tiempo, el crío se alimentó de lo que había por casa hasta que llamó a su tía para contarle que estaba solo y que no sabía nada de su madre. La familiar corrió a la casa, recogió al niño y se lo llevó a su domicilio. Durante días estuvo intentando contactar con su hermana, pero sin éxito. Hasta que apareció. Pero solo unas horas. Cogió a su hijo y lo llevó a casa de un tercero, donde lo dejó. Su hermana se enteró y de nuevo fue a recogerlo. Llamó otra vez a la procesada y ni rastro de ella hasta que se acabó el fin de semana y apareció.

Durante el juicio celebrado hace un mes, la mujer negó que lo dejara tantos días solo y que si se ausentó en alguna ocasión o tardó en ir a recogerlo al colegio fue por trabajo o por sus serios problemas con el alcohol. El juez ordenó que los Servicios Sociales de Cambre estén vigilantes por si volviese a reincidir en esa actitud con su pequeño.