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¿Cómo atraer el talento femenino? Facebook y Apple han creído encontrar la respuesta actuando contra la naturaleza: retrasar la maternidad financiando a las mujeres la congelación y el almacenamiento de óvulos para que puedan tener hijos a los 40 años y poder centrarse mientras tanto en labrar su carrera profesional. La decisión, anunciada esta semana, ha encontrado partidarios, pero sobre todo detractores, además de generar un importante debate social en Estados Unidos que ya se extiende a todo el mundo.

¿Debe la mujer cambiar su reloj biológico para poder ejercer su derecho de medrar profesionalmente o, por el contrario, deben las empresas esforzarse para favorecer la conciliación y permitir el desarrollo de una carrera respetando los cánones de la naturaleza? Esta pregunta ha tenido respuestas muy distintas en Estados Unidos. «Congelar los óvulos no es la respuesta. Es tratar de cambiar la naturaleza en lugar de cambiar la organización», argumenta Geraldine Gallacher, ejecutiva de una firma especializada en asesorar a mujeres que regresan a su trabajo después de tener un bebé.

«Hay un peligro de que, con este tipo de políticas de empresa, se dé una señal, o incluso se promueva la idea, de que una mujer necesita posponer el tener hijos para poder tener éxito en el trabajo», coincide Daysi Sands, de la Sociedad Fawcett, un grupo que hace campaña por la igualdad entre sexos. Glenn Cohen, codirector del Centro de Biología y Bioética de la Escuela de Derecho de Harvard va más lejos y asegura, en declaraciones a Efe, que esta medida puede interpretarse como una señal de que las empresas que contratan a mujeres consideren que el embarazo y el trabajo «es incompatible».

En el bando contrario se sitúa Shelley Correl, profesora de Sociología de la Universidad de Stanford. «Cualquier cosa —explica— que le dé a las mujeres mayor control sobre el calendario de su fertilidad será de mucha ayuda para las profesionales». Simon Thorton, director de una clínica de fertilidad, mantiene una opinión similar: «Es —dice— algo muy bueno que las empresas estén viendo esto como parte de su responsabilidad con sus empleadas femeninas». El debate no ha hecho más que empezar; y no es cuestión de opiniones, también están en juego derechos.