rafa mora
 

Con solo darse una vuelta cualquier fin de semana por las ciudades y pueblos de España es fácil llegar a la conclusión de que una gran cantidad de la población masculina de nuestro país se encuentra en medio de una tremenda y profunda crisis. Una crisis que afecta a su madurez y a su papel como hombres, que les ha llevado a convertirse, en su búsqueda por tener una identidad, en formas de vida completamente contradictorias.

Piel irritada por la depilación y los UVA, enormes tatuajes maoríes, espaldas como armarios roperos y pelos que habitualmente se proyectan hacia el cielo como una nueva Torre de Babel son sus señas de identidad. Son los tetes, la evolución natural de los canis y de los chandaleros de hace unos años, una casta de enormes e hipersexualizados veinteañeros que sueñan con salir de su vida de mierda sobre todo gracias a la fama en la tele. Pero, ¿de dónde han salido?

Para muchos, la explosión definitiva de este fenómeno se dio en el programa Gandía Shore, que bajo el paraguas del superéxito de la serie de sus parientes de Nueva Jersey, emitió MTV España a finales del 2012. Los protagonistas de aquel reality: Core, Abraham, Labrador, Ylenia o Esteban, pasaron del más absoluto anonimato durante la grabación del programa a ser estrellas (vale que estrellas de serie Z) que cobraban bastante pasta por asistir a eventos o estar una noche luciendo palmito en alguna discoteca en la que un montón de chavales, la mayoría sin trabajo, idolatraban a los de la tele que hasta hace cuatro días eran como ellos.

Para cualquiera de aquellos chavales, que habían pagado sus diez o veinte euros de entrada, ser uno de esos tíos era su sueño. Entre pasar el día en el parque fumando porros y pidiendo dinero a sus padres y salir por la tele, ganar pasta y follarse a una tía diferente cada noche… No había comparación posible. Ellos también querían ser así.

Está claro que Gandía Shore ha sido uno de los hits de los tetes en España y seguro que no será el último. Pero no ha nacido espontáneamente. Todo se llevaba gestando hace mucho más tiempo. Hay quien dice que la tierra en la que crecieron los tetes y sus ambiciones de fama fue el programa de la tele Mujeres, Hombres y Viceversa. Un formato de origen italiano que adaptó Telecinco hace ya nada menos que 6 años. El programa se fue convirtiendo enseguida en una especie de cantera de personajes televisivos entre los que destacó absolutamente el valenciano Rafa Mora, de quien se podría decir que en sí mismo aúna todas las características del perfecto tete y, de hecho, es uno de los máximos impulsores del término.

A comienzos de la crisis económica, cuando solo era una “desaceleración temporal”, los chavales que ya no encontraban curro en la obra se quedaron en casa viendo la tele y aquel tío cachas, chulo como él solo pero que, según él explicaba, tenía un enorme éxito con las mujeres, se convirtió en su modelo a seguir. Además estaba haciendo una pasta en la tele y eso que solo estaba comenzando.

Para la mayoría de los hombres, hasta entonces el ser sexy había sido algo que ocurría por accidente, pero desde entonces muchos chavales comenzaron a vestirse para ir a la discoteca como si quisieran follarse el mundo entero, eligiendo ropa diseñada para mostrar partes del cuerpo que siempre brillaban y estaban afeitadas y también ligeramente enrojecidas por ambas cosas. A través de los agujeros de su ropa uno casi podía ver reflejada su cara de extrañeza al presenciar aquél despliegue de feromonas.

Es curioso pensar que, en el pasado, estos chicos eran los primeros de quienes tiraba el país. Quienes luchaban en las guerras, defendían el honor de las señoritas frente a desconocidos y les ayudaban a cruzar la calle. Trabajaban la tierra y eran osados y valientes. Los descendientes de una larga estirpe, de Chindasvinto, el Cid y Don Pelayo.

Si en la época de aquellos tíos tan duros que peleaban a espadazo limpio en medio del campo hubiera habido un solo guerrero tan enorme como uno de estos chavales que se pasa medio día metido en el gimnasio y cuidando su alimentación a tope (aunque luego el fin de semana se meta cualquier mierda que les venda un desconocido en un aparcamiento), la Reconquista habría durado una semana. Pero entonces no había creatina ni esa mierda de proteínas en polvo que te ponen como un toro en solo unos meses y que dentro de unos años seguro que se descubrirá que son peores que comerse un bocadillo de amianto.

Claro que nos podemos reír de que muchos miles de chicos en España se fijen en tíos como Rafa Mora o cualquier otro de los tíos hipervitaminados y absolutamente depilados de cuello para abajo que salen en la tele, de que quieran ser como ellos y de que sueñen con una absurda aparición en el programa de María Teresa Campos, pero no estaríamos siendo nada justos con ellos.

¿Qué modelos van a seguir? Han perdido la confianza en todas las cosas que en un tiempo fueron el paradigma de la masculinidad. ¿El ejército? ¿La policía? En las películas la policía resuelve misterios, pero en la vida real, en la España de 2014, te parten la cara si se te ocurre salir a manifestarte. El ejército es solo un títere en manos de organismos internacionales que lo mandan a guerras absurdas en función de intereses económicos o buscando oportunidades de negocio.

¿Hay alguien que se preocupe de los jóvenes españoles? Para el gobierno son los parados, gandules que no quieren estudiar ni formarse, ni viajar al extranjero. Los empresarios pasan de ellos porque no tienen experiencia y no son lo suficientemente baratos. Y sus familias les dicen que a ver si sientan de una vez la cabeza, que ya van siendo mayorcitos.

La sociedad ha colocado a las futuras generaciones en los márgenes de la sociedad y cuando te ves allí, puedes pasar de todo y elegir los modelos más absurdos. Así que la próxima vez que te encuentres ante un tete con su camiseta rosa y su aroma a colonia cara y dulzona, apiádate de él, porque ellos no tienen casi culpa de nada. Fue la gente que más los odia quien los creó.

@juanjovillalba