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Tyler Deutsch. Así se llama el ‘personaje’ al que la jugada le ha salido barata. A sus 25 años no se le ocurrió otra cosa que meter a su hija de tan sólo seis semanas de edad en un congelador. “Es que estaba llorando”, señalaba ante el juez.

La niña pudo sobrevivir gracias a que la madre, que estaba fuera del domicilio cuando ocurrió el suceso, la sacó de la nevera llamando rápidamente al teléfono de emergencias.

Por fortuna, al juez no le ha temblado la mano y le ha declarado culpable de un delito de agresión en primer grado. Los fiscales señalaron que la temperatura de la niña bajó de forma peligrosa, además de que sufrió lesiones en el brazo, pierna y en la cabeza. Pese a todo lo que le hizo su padre, la pequeña se ha recuperado por completo.

Parece mentira que en pleno siglo XXI haya gente aun así. Cuando decimos que hay animales con más humanidad por algo es…