demolicion casa
Max Garza sabía que su casa tenía fecha de caducidad, iba a ser derribada el pasado jueves 5 de septiembre. por eso la noche antes trazó un ingenioso y desesperado plan para evitarlo. de madrugada cambió el número de la calle con la propiedad adyacente a la suya, que estaba semiabandonada, y esperó a que los equipos de demolición hicieran trizas la casa del vecino

las excavadoras llegaron al amanecer y apenas en un par de horas habían hecho añicos la casa de madera situada en el número 398 de la calle edison de pontiac, una pequeña localidad de michigan situada a menos de 50 kilómetros de detroit

todo parecía ir según el guión previsto por garza hasta que alguien avisó al dueño de la casa que había sido demolida por error. cuando mike anderson llegó al solar donde antes estaba su vivienda no podía creer lo que estaba viendo: su propiedad era poco más que un montón de escombros.

según explicó a los agentes de policía, tenía planes para hacer algunas mejoras en la residencia e intentar alquilarla a lo largo del mes de octubre, después de tenerla vacía durante años

sin embargo, sorprendentemente, Anderson no recibió el apoyo de sus vecinos. de hecho, los testigos de la demolición no solo no avisaron a los trabajadores del error, sino que lo celebraron. “cuando vi que estaban tirando esa casa estaba tan feliz que pensé en regalar a los obreros un paquete de cervezas”, aseguró ante las cámaras la ABC Fred Sargent, uno de los vecinos

para este vecino la casa destruida por error estaba en mucho peor estado que vivienda sobre la que pesaba la orden de demolición. “estaba abandonada y en ella únicamente vivían un montón de mapaches”, defendió sargent, quien aseguró que para alquilar esa casa había que estar “muy colgado”

ahora el dueño de la propiedad demolida accidentalmente ha demandado a la ciudad por la destrucción de ilegal de la casa y espera que las autoridades le compensen donándole otra propiedad. mientras, la oficina del sheriff trata de demostrar que fue Max Garza quien cambió la dirección para evitar la destrucción de su vivienda

en cualquier caso, el plan de garza no obtuvo el resultado esperado: apenas 24 horas después de que celebrase que la salvación de su hogar los equipos  de demolición regresaron y se emplearon a fondo hasta que lo dejaron hecho astillas. además, el desesperado e ingenioso propietario se enfrenta a posibles cargos y una más que probable multa económica